Julio Alejandre Calviño

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Julio Alejandre Calviño nace en el Madrid de los sesenta, en pleno «baby boom». La llegada del hombre a la luna lo pilló con pantalones cortos y fue de los primeros que subieron al tren de la EGB. Cursó magisterio y más tarde pedagogía, pero su inquieta voz interior no tardaría en llamarlo a Centroamérica, donde dejó una década de su vida entregado en cuerpo y alma al sufrido oficio de cooperante. De aquella época le quedaron unas cuantas arrugas, muchos amigos, el amor por otras culturas y una vocación mestiza para reflejar en su cuaderno múltiples geografías y épocas  dispares. En la actualidad reside en Azuaga, Badajoz, donde se desenvuelve en el polémico campo de la enseñanza; tiene en su currículo numerosos premios literarios, y se afana por hacer de la escritura su profesión.

 

Premios

El XXIII Premio Unicaja de relatos; el XI Premio de novela breve “Casino de Lorca”; el VI Certamen literario Juan de Castellanos, Alanís, Sevilla; el XXXIV Concurso de cuentos Emiliano Barral, Segovia; el XLIX Premio de cuentos Lena, Asturias; el I Premio de Narrativa Universidad Complutense de Madrid; el XVIII concurso de narraciones cortas Villa de Torre Pacheco, Murcia; el V Certamen de relatos cortos Zenobia, Huelva; el XII Certamen de cuentos Villa de Murchante, Navarra; el XIV certamen literario Villa de Guardamar, Castellón; el XXIII Certamen literario Álvarez Tendero, premio Arjona, Jaén; el IV Certamen Literario “Gerald Brennan”, Málaga; el XIX Certamen de literatura Ategua Primavera, Córdoba; el XII Concurso internacional de relato corto Elena Soriano (2º premio), Cantabria; el VII Concurso Internacional de Relatos Cortos “Clarín”, de Quintes; el XII Concurso Todos Somos Diferentes, Madrid; el XVIII concurso de relatos “Juan José Relosillas”, de la Asociación de la prensa de Málaga, y otros premios y accésit. Entrevista en el diario La Nueva España con motivo de la entrega del XLIX Premio de Cuentos Lena con el relato El Prisionero.

Seis mil lunas

Sobre el telón de fondo de la revolución salvadoreña, ya pasada pero tan presente y pesada como una losa, «Seis mil lunas» nos muestra la particular memoria histórica, remota y reciente, de unos personajes estoicos y sufridos pero vitales que nos transmiten su indignación y su amargura sin renunciar a la esperanza, a la alegría ni al humor. La atmósfera psicológica recreada, el paisaje humano y social, el protagonismo colectivo, la guerra, la pobreza crónica o la violencia contra las mujeres «permiten situar a Julio Alejandre en el ámbito literario del “realismo trágico”, que es la expresión que con menos palabras y mejor –dice Pedro Escobar en el prólogo– explica este libro». Los catorce relatos que lo componen, premiados todos de ellos en diferentes certámenes nacionales e internacionales, están narrados con un lenguaje mestizo, fluido y llano, un castellano metamorfoseado que funde elementos literarios de ambas orillas del Atlántico.

Héroes, tumbas y libros perdidos

Una tesis sobre Aníbal lleva al profesor Tim F. Crouse a traspasar el umbral de La biblioteca de los libros perdidos, donde se archivan páginas que se perdieron con el devenir de los siglos y que conforman el sueño de cualquier historiador. Con este original relato se entremezclan, de modo muy sutil, otras seis historias que nos llevan desde la aventura equinoccial de La lista de Salazar, hasta la crudeza de un campamento de refugiados o la inclemencia del invierno ruso, desde el borgiano Quator al conradiano. No hay salida. La guerra, el amor, la derrota y la aventura dibujan un mapa universal, con «imágenes –como escribe José M. Lucía en el prólogo– tan sobresalientes, tan vigorosas, tan traumáticamente modernas como las de Tienes que cavar, grandes proezas históricas que se vuelven cotidianas, llenas de renuncias y de miserias, heroicidades que nacen del anonimato y que nos devuelven la esperanza en el hombre, personajes que se mueven en la desesperación de lo inevitable o en busca de ese misterio que todo lo abraza. Leyendo los siete relatos que componen este magnífico libro uno se siente un lector de raza delante de un escritor de raza».

Reporte de una boda y un entierro

Ganadora del XI premio del Certamen de Novela Breve “Casino de Lorca 2012”

Es una novela breve cuya acción se sitúa en Santa Bárbara Lenca, ciudad fronteriza y provinciana de la Centroamérica profunda. A lo largo de veinticuatro horas, la narración sigue los avatares de un grupo de personajes que van tejiendo un tapiz de la sociedad santeña, dominada por la chismografía, crédula y anquilosada, con sus ganaderos de viejo cuño, políticos corruptos,  haraganes y desocupados.