La Ley de Linch de Aimard

La Ley de Linch de Gustave Aimard

reseñado por Daniel Díaz

La Ley de Linch I y IIDatos

Título: La ley de Linch, tomos I y II

Autor: Gustave Aimard

Editor: Orbis (1986)

DOS TOMOS: TOMO I 191 PAGINAS. TOMO II 406 PAGINAS.

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DRAMA Y AVENTURAS EN EL FAR WEST

Opinión

Las magníficas sensaciones que me dejó el francés Gustave Aimard con su novela Los tramperos del Arkansas, se acaban de corroborar con su título más famoso: La Ley de Linch.

De nuevo viajamos a las lejanas fronteras del salvaje Oeste, un territorio hostil en el que rostros pálidos y pieles rojas tienen un enemigo común: una Madre Naturaleza implacable. Constato una de las señas de identidad del autor parisino: un gusto por el dramatismo, el carácter maldito de algunos personajes o relaciones, el romanticismo exacerbado, todo ello sin perder la ambientación de la época, ese mundo de tramperos, cazadores, gambusinos, campamentos indios…

Aimard sabe de lo que habla pues, como viajero incansable, llegó a convivir con los cheyenes. En la presente ocasión dos grupos humanos se han declarado guerra a muerte. Por un lado, una banda de forajidos y malhechores: el Cedro-Rojo, sus hijos (Nathan y Sutter) y el fraile impostor Ambrosio; en el extremo opuesto, una alianza de vengadores sin piedad: los exploradores Valentín y Blood-Son, los mejicanos Zárate, el general Ibáñez y los indios Unicornio, Gato Negro y Curumilla… ¡es el ojo por ojo y diente por diente!

Los agraviados no olvidan a sus seres queridos muertos a manos de los primeros. Toda la narración es una sucesión de aventuras (persecuciones, escaladas de abruptas montañas, emboscadas, pesquisas, trampas, saltos de precipicios, inmensidades desérticas…) sabiamente salpimentadas con momentos de intenso dramatismo sin desdeñar sorpresas terribles para el ánimo del lector.

El círculo se va estrechando y asistimos a un capítulo «infartante» que llega a secuestrar el alma.

Si la novela reúne todos los ingredientes para no soltarla no le va a la zaga la magistral introducción de Jesús Martínez Sánchez, licenciado en Literatura Hispánica que nos deja a pie de puerto en inmejorables condiciones para el asalto de cuatrocientas páginas trepidantes.

Aimard y Curwood se han revelado como los auténticos (y agradables) descubrimientos de este curso literario.

Y si como ávido lector te gustan las reseñas literarias… no te pierdas las reseñas de Daniel Díaz

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