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La isla de los pingüinos de Anatole France

La isla de los pingüinos de Anatole France

Reseña de Dani A. Díaz

 

Esta semana contamos con una nueva reseña de Dani para sumergirnos en el misterio, la intriga, la acción, el romance…, y todo de la mano de Anatole France, con  La isla de los pingüinos.

 

UNA SATÍRICA HISTORIA DE FRANCIA

Aunque el título pueda evocar una novela de aventuras o de exploraciones entre los hielos nos encontramos ante una obra formidable, inteligente y ácida sobre la historia de Francia.

La isla de los pingüinos de Anatole FranceEl original punto de partida es el bautismo por parte de un fraile casi ciego de una colonia de pingüinos a los que confunde con seres humanos. Tamaña confusión propicia acalorados debates en las cortes celestiales llegando a la solución de convertir a las aves en hombres.

A partir de ese momento Anatole France (Premio Nobel de Literatura) nos sumerge en una despiadada sátira de la evolución histórica de su país natal que bien pudiera ser paradigma para cualquier potencia occidental.

Aunque son abundantes las referencias filosóficas, mitológicas y bíblicas (que habla bien a las claras de la vasta cultura del autor) la narración se sostiene con un ritmo ágil, fresco y cautivador.

Asistiremos a los primeros rudimentos de la nueva civilización (localizada en la Bretaña), la formación de leyendas populares (incluido el descacharrante episodio del falso dragón), el paso por el feudalismo, las muestras de arte, la llegada del Renacimiento, la dinastía de los Dracónidas (¿Borbones?), un descenso a los infiernos para entrevistarse con Virgilio, el período imperial de Trinco (¿Napoleón?), un viaje a la Nueva Atlántida…

Estructura

Capítulos todos ellos muy bien estructurados y rebosantes de punzantes reflexiones sobre el gobierno de comunidades, el mundo de las artes, cuestiones éticas, conflictos entre naciones, el establecimiento de las clases sociales…

El autor se detiene con más atención en su época, un siglo XIX efervescente que verá alumbrar la Revolución Industrial, el colonialismo (Nigricia), intentos de regreso al antiguo régimen (el príncipe Crucho), separación de poderes (Iglesia-Estado), movimientos revolucionarios (sindicatos, socialismo, anarquistas…) y una feroz lucha por el poder entre los diferentes partidos políticos, élites financieras, reductos monárquicos, burgueses acomodados y núcleos de militares rebeldes.

Se concede importancia capital al caso Pyrot (caso Dreyfus) en el que un oficial judío es acusado injustamente de traición, un hecho que traspasará las salas de los juzgados y provocará terremotos sociales en el país; no faltará la alusión al conocido manifiesto de Colomban (Zola).

Los tiempos modernos se novelan salpicando los acontecimientos históricos con personajes de vodevil produciendo una perpetua sonrisa en el afortunado lector que a estas alturas ya se encuentra sorprendido y emocionado por la destreza en el uso de la fina ironía o los latigazos de la sátira más cruel y despiadada.

El final

El suculento menú se completa con los cuatro últimos capítulos, ¡para enmarcar!, en los que se describe una fantasía distópica con la humanidad hacinada en megápolis contaminadas y seres dedicados casi por entero a sus trabajos y sin apenas distracciones mientras las catástrofes naturales son más frecuentes.

Se entra en un círculo vicioso donde civilizaciones avanzadas vuelven a sus orígenes primitivos y arrancan nuevos procesos evolutivos.

Estamos ante uno de esos libros que no se terminan al cerrarlos, sino que anidan en el alma y plantean las eternas preguntas.

Un fresco colorista, vivaz, rico en detalles y matices, que esconde, bajo una pátina de humor, las grandes claves del devenir del mundo.

Imprescindible.

Sinopsis

En esta parodia de la historia de la civilización, Anatole France ha elegido como protagonista a un animal gracioso y endomingado que recuerda a la caricatura de los burgueses de finales del XIX y principios del XX: los pingüinos. La isla de los pingüinos arranca con un episodio hilarante: el bautizo por error, a cargo de san Maël, de los pingüinos del ártico. A partir de ahí, Anatole France describe en forma novelada los rasgos más notables de la historia de la humanidad, mezclando el amor y la guerra, el poder absoluto y la revolución, la religión y la especulación financiera, incluso insinuando la guerra nuclear y denunciando los rasgos característicos del actual proceso de globalización, que a lo que se ve, no son nada nuevos. Es difícil a veces contener la risa al leer este texto heredero de Rabelais y Swift y que se anticipa a Orwell.

Datos del libro

Título: La isla de los pingüinos

Autor: Anatole France

N.º de páginas: 290

Editorial: INTERVENCION CULTURAL

Año de edición: 2013

Traductor: EMILIO HERNÁNDEZ VALDÉS

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El autor

Anatole FranceAnatole France (seudónimo de Jacques Antoine Anatole Thibault) nació el 16 de abril del año 1844 en París (Francia).
Sus padres, Francois-Noël Thibault y Antoinette Galas, poseían una librería. Su acopio de cultura y educación fue principalmente autodidacta, cultivando su intelecto en la librería familiar.
En los inicios de su carrera literaria se inclinó por la poesía parnasiana, tendencia manifiesta en “Poemas Dorados” (1873).
En el año 1875 comenzó a colaborar con el periódico Le Temps, fundado por Edmund Chojecki y Auguste Nefftzer.
Un año después comenzó a trabajar como bibliotecario en el Senado de su país.
Con posterioridad abandonó la poesía y escribió principalmente en prosa, destacando por un extraordinario dominio del lenguaje y una incisiva ironía.

Sus títulos más importantes son El Crimen De Silvestre Bonnard (1881), Thais, Cortesana De Alejandría (1890), La Azucena Roja (1894), El Jardín De Epicuro (1895), la serie «Historia Contemporánea (1897-1901)», con títulos como El Maniquí De Mimbre (1897) o El Anillo De Amatista (1899); La Isla De Los Pingüinos (1908), Balthazar (1909), “Los Dioses Tienen Sed” (1912), y La Rebelión De Los Ángeles (1914).

Recibió el Premio Nobel en el año 1921.
Falleció en Tours el 13 de octubre de 1924 en Saint-Cyr-sur-Loire, Indre-et-Loire (Francia).
Tenía 80 años de edad.
Está enterrado en el cementerio de Neuilly-sur-Seine.

 

 

 

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